Gastando suela: Memorias de un comercial VI

Es posible que mis seguidores se estuviesen preguntando que habría sido de mí, ya que llevo varias semanas sin escribir nada. Tranquilizaos; ni me he ido a otra empresa ni me han despedido. Simplemente algunos asuntos me han mantenido alejado de mi carrera de comercial y de este blog, pero yo sigo fiel a mis compañeros de Brainstormer y pienso retomar esta sección.

Dicho esto, y dado que últimamente no he podido hacer gran cosa, había pensado hacer un flashback (un recurso muy cinematográfico) y hablaros sobre mis experiencias buscando empleo.

Si os metéis en alguna de las muchas webs de empleo que existen y hacéis una búsqueda rápida encontrareis un montón de ofertas de comercial. Hay ofertas de: comercial de seguros, comercial de productos financieros, comercial de energía, comercial de alimentación, comercial inmobiliario, captador de socios para ONGs y diversas asociaciones…  Así que casi se podría decir que hay dónde elegir, dependiendo del sector que más os guste.

Enviar vuestra candidatura a una oferta es tan fácil como hacer click en un botón, pero no por ello debe tomarse a la ligera. En primer lugar mi consejo es que no os dediquéis a enviar currículos indiscriminadamente. Hay mucha gente que lo hace, y en mi opinión es un error. Yo empecé así, y a la larga resultaba frustrante ver que no obtenías respuesta en la mayoría de los casos y que, en caso obtenerla, esta solía ser negativa porque el puesto no se adaptaba a mi perfil. Por eso es importante asegurarse de que cumples los requisitos que la empresa demanda; vale que hay algunas veces en las que puede ser difícil saber si se cumple o  no un determinado requisito, sobre todo  cuando se trata de requisitos de características personales (estoy pensando en la tan de moda “proactividad”), pero en otros casos está bastante claro. Si piden 2 años de experiencia y  vosotros no llegáis al año, mejor que lo dejéis. Dada la competencia que hay por un puesto de trabajo actualmente, tened seguro que si no cumples algún requisito, te descartarán.

Después de comprobar que la oferta me interesaba y que buscaban gente como yo, solía meterme en internet a buscar información sobre la empresa. Echadle un vistazo a su página web y desconfiad si su aspecto os parece algo cutre.  Especialmente interesante es ver la opinión de sus trabajadores y ex trabajadores. Hay multitud de foros dónde hacerlo, y mucha veces visitarlos os quitará las ganas de trabajar en según que empresas. Recordad que una mala opinión puede ser fruto de un ex empleado cabreado ejerciendo su derecho a la pataleta, pero si encontráis varios comentarios del estilo deberíais tenerlos en cuenta.

Una vez visto que mi perfil se ajustaba a las expectativas de la empresa y que el perfil de la empresa se ajustaba a las mías, era el momento de enviar el curriculum. No es obligatorio, pero siempre queda bien y denota interés, acompañar el CV de una carta de motivación. Normalmente en esta carta os presentareis y diréis por que estáis interesados en el puesto y por que creéis que debéis ser el elegido. Intentad no parecer demasiado desesperados ni demasiado vanidosos. Buscad el término medio.

Por hoy se me acaba el espacio. En la próxima entrega hablaré de las entrevistas de trabajo.

Saludos de un comercial.

Escrito por: Brainstormer

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