La forja de un comercial (VIII)- Como presentarse a un cliente

Corbata RojaTras el teatrillo para enseñarnos como había que dar la mano (a mí me costó como unos 10 minutos hacerlo bien), Mónica preguntó si era adecuado saludar a un cliente con dos besos. Julián se encogió de hombros y dijo que eso dependía del cliente en cuestión.

-Tenéis que dejar que sea él o ella quien lleve la iniciativa -dijo-. Cuando estéis lo bastante cerca ya sabréis cuáles son sus intenciones, si daros la mano o daros un beso.

Yo mismo no solía tener muy claro como presentarme a alguien en un ámbito más “profesional”, sobre todo si eran chicas. Nunca sabía si dar la mano o dos besos y a veces eso provocaba situaciones algo cómicas. Recuerdo una vez que durante unas prácticas en una empresa (no remuneradas, por supuesto) me presentaron a una compañera de trabajo. Ella me extendió la mano, pero yo estaba buscando los dos besos y el acercamiento de mi cara a la suya era ya imparable. Al final acabe besándola y dándole la mano, todo a la vez.

Siguiendo con las presentaciones Julián insistió: “es el cliente el que marca el paso”. Con eso quería decir que es el cliente el que pone los límites en la relación cliente-comercial. Es el quien elige, por ejemplo, algo tan importante como si habrá tuteo o no.

Aunque hoy día el trato de usted se ha perdido bastante, sigue siendo la forma por defecto en las relaciones comerciales. Siempre de ud., a no ser que la otra persona nos diga lo contrario.

Julian también hizo mucho énfasis en como colocarnos cuando conocíamos a alguien. La posición ideal era de frente, mirando a los ojos y con una bonita sonrisa en el rostro. No ponernos demasiado cerca (para no invadir su espacio personal) ni demasiado lejos (para que no crea que nos desagrada).  Fácil, ¿verdad?

Aparte del simple apretón de mano, la presentación requería decir algo. No cualquier cosa, por supuesto, sino algo coherente. En la presentación es donde nos damos a conocer, así que tiene que quedar claro quiénes somos. Y también es importante dirigirnos a la otra persona por su nombre.

Tras esas breves indicaciones volvimos a ponernos los tres en pies para volver a practicar el saludo, está vez con voz incluida. Monica y yo practicamos varias fórmulas de cortesía, hasta que al fin llegamos a un consenso sobre la mejor. Tenia que se algo como:

Hola, Sr./Sra. ________. Soy ________. Encantado de conocerle/a

Tras eso dimos por concluida nuestra primera clase para ser comerciales.

Escrito por: Brainstormer

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